CAROLINA T. GODINA: ILUSTRACIONES QUE HACEN SOÑAR

noviembre 02, 2016

Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro 
  Hoy tengo el placer de presentaros a una ilustradora muy especial, con la que ha habido una conexión
 estupenda, sus ilustraciones son realmente deliciosas, llenas de magia y sensibilidad, son delicadas 
 y misteriosas, cada detalle es mágico! Cuando ves su serie Houses la curiosidad te invade preguntándote
 quien vivirá en esas casas y como serán por dentro, haciendo así que la imaginación vuele, sin más os 
 dejo con los mundos fantásticos de la genial ilustradora:


Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro


 Mi nombre es Carolina y creo que antes de nacer ya debía llevar la ilusión de ilustrar en la sangre, porque
 hasta donde llega mi memoria siempre me recuerdo dibujando. Podía pasarme horas dibujando en silencio,
 concentrada. Mi madre me comenta a veces lo silenciosa que era cuando dibujaba o jugaba.
También recuerdo con mucha nitidez que no me gustaba nada el colegio… Lo viví como una especie
de suplicio, me aburría muchísimo la mayor parte del tiempo y me costaba mantener la atención. A veces
me sentía triste. No era buena estudiante de pequeña, luego con los años aprendí a sobrevivir a los años
de colegio, pero me costó muchos sinsabores y desilusiones. Mis intereses iban por otros derroteros
desde siempre, el aprendizaje y la creatividad no se puede aprisionar entre los muros de un colegio,
la mente vuela muy alto, más allá de los tejados que nos imponen.
Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro

 De niña me costaba mucho mantener la atención en clase, cuando leíamos siempre me perdía de línea
 porque mientras leían mis compañeros yo me imaginaba mil historias, mil personajes y emprendía viajes
 alucinantes a otros mundos… cuando llegaba mi turno, ya me había perdido hacía rato… ahora lo recuerdo
 con ternura, pero en ese momento lo pasaba fatal, porque no encontraba la linea por la que debía seguir la
 lectura. Sin embargo con los años comprendí que el hecho de que no me gustara el colegio no significaba
 que no me gustara aprender, pues me gustaba aprender cosas nuevas, tengo una mente que necesita estar
 activa, investigar, observar, empaparse de aprendizaje, y leer, leer mucho y escuchar música, ver películas,
 documentales, trabajar con las manos. El aprendizaje es algo que no cesa nunca, solo la muerte nos
 priva de seguir husmeando en los pliegues del mundo o tal vez nos abra a otros aprendizajes
distintos, quien sabe.


Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro


 Así que me declaro mala estudiante, pero persona inquieta de mente y con facilidad de aprendizaje. Me
 interesan tantas cosas y tantas me fascinan. Me gusta aprender, pero no como nos enseñan en el colegio.
 Os cuento esto porque en esos años de mi infancia recuerdo a un profesor, cuando tenía cuatro años, al que
 le guardo muchísimo cariño, se llamaba Ricard y a él, en parte, le debo quién soy a día de hoy. Era una rara
 avis, un profesor de los que aún cree en la fuerza de la imaginación para estimular la creatividad y el
 aprendizaje en los niños, con él aprendías jugando, nos montaba auténticas aventuras por todo el colegio
 y la imaginación volaba y volaba creando imágenes y espacios fantásticos. Para una mente de niño,
 y especialmente de un niño o niña que adore dibujar, eso es una fuente potentísima de estímulo creativo.
 Un día le dijo a mi madre, ‘ésta niña tiene potencial, si os pide que quiere dedicarse a las artes, no
 la coartéis, facilitádselo porque tiene aptitudes’. Me lo contó mi madre cuando yo era más mayor y
 me emocioné, porque era una profesor al que quería mucho, recuerdo bastante su rostro incluso tantos
 años después, ojalá lo encontrase algún día para darle las gracias en persona.


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 Esto me ha servido mucho en ilustración y lo que guía mi trabajo es, en parte, ese afán de aprendizaje, de
 investigar, probar, equivocarme y seguir adelante, y sobretodo de crecer como persona. Todo ello con
 ciertas dosis de intuición e inspiración, pero la inspiración aunque es algo que sucede, no sucede tan
 a menudo como podríamos pensar y cuando sucede viene precedido por períodos de trabajo intenso,
 al menos en mi caso. Es como si tras mucho trabajar en una imagen, tras mucho rumiarla, mecerla, se
 diese una conjunción perfecta que alumbra una ilustración especialmente potente o una imagen con la
 que sintonizas de una manera muy especial. Pero nunca he basado mi trabajo en la inspiración, pues
 la inspiración es muy caprichosa y no siempre llega cuando uno la desearía. Pero cuando llega hay
 que aprovechar el tirón. ¡¡Por supuesto!!


Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro


La ilustración ha sido un camino que se ha ido dibujando a lo largo de toda mi vida, no era una certeza clara,
 paso por varias etapas hasta coger forma. Había querido ser pintora e ilustradora de Disney… con los años
 comprendí que lo que quería era contar historias con imágenes, ser algo así como una cuentacuentos
 mediante la imagen, y así me declaro, ilustradora y cuentacuentos. De niña no fuí una lectora voraz, de
 hecho era mala lectora, al principio leía por obligación y recuerdo que los libros que teníamos en el colegio
 no me gustaban, pensaba que el problema era mío y me mortificaba un poco, pero pasados los años
 comprendí que el problema era la falta de variedad de los libros de mi niñez. No había tanta diversidad
 como ahora y tantos ilustradores diferentes. Los niños de ahora tienen suerte de tener las joyas que tienen.
  Hasta mis trece años no entré de lleno en el mundo de los libros, pero el punto de partida vino de la mano
 de dos libros que me marcaron profundamente, uno de ellos fue ‘Jane Eyre’ de Charlotte Brontë, que leí a
 los 11 años, era una versión reducida del original, adaptada para niños, era un libro ilustrado, de tapa dura.
 Tras esa lectura se abrieron las puertas de la literatura para mí y leí el libro original completo. Otro libro
 ilustrado que me marcó profundamente y que leí en esa época, fue ‘La historia del señor Sommer’, de
 Patrick Süskind e ilustrado por el gran Sempé, me atrapó del todo, me emocionó profundamente de una
 manera que aún a día de hoy es difícil de expresar, creo que es la primera vez que lloré con un libro. La
 historia y las ilustraciones formaban un conjunto tan potente… Explicar una historia tan dura de un modo tan
 tierno y a la vez tan profundo, me pareció de una belleza, una sensibilidad y una elegancia sobrecogedoras.
 Estas dos lecturas fueron, sin duda, el punto de partida de todo lo demás.


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Pero a veces nos despistamos y tomamos rutas peculiares para acabar volviendo al punto de partida. Fue
 así como después de mis años de instituto di algunos tumbos alejada del dibujo, cursé un año de Bellas
 Artes, pero la facultad estaba rodeado de cierto halo de snobismo y me sentí fuera de lugar, no encajaba.
 Estuve años sin coger los lápices mientras estudiaba Filosofía, mi otra amiga, y eso pasa factura para alguien
 creativo. Tras finalizar los estudios en la facultad, y tras algunos años más de aridez creativa y mucha
 insatisfacción personal, comprendí que debía coger de nuevo los lápices y no soltarlos nunca más. Dibujar
 era y es un bálsamo, un regreso al hogar, a una paz, una luz, incluso en el descenso a las tinieblas mediante
 el arte se puede ver la luz. Incluso en las imágenes más oscuras o duras, hay luz. Es una herramienta
 catártica y transformadora tanto a nivel personal como social.

Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro


El dibujo es algo que forma parte de mi naturaleza, lo que expreso es parte de mi, no es algo que hago, es
 algo que soy. Para mi la ilustración es una manera de ver y de estar en el mundo, un lenguaje a través del
 cual dialogar con la vida y con las personas con las que nos vamos encontrando. Así lo vivo desde siempre,
 por ello los años en los que no dibujé fueron años duros, aún hoy me pregunto porqué no dibujé, pero todo
 tiene su lugar en esta vida y esos años han dotado de mayor expresión a mis trabajos y de un lenguaje más
 personal.
La decisión, posteriormente, de cursar estudios de ilustración ha sido de las mejores que he tomado a lo
 largo de mi vida, porque me permitió re-conectar de nuevo con esa parte tan importante que tenía aparcada
 y me permitió estar con personas en sintonía con toda esta dimensión creativa. Y aquí estoy, como tantos
 otros, dando pasitos para llegar a dedicarme a ello profesionalmente a tiempo completo.


Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro

Soy una persona más bien solitaria y para trabajar necesito mucha tranquilidad, música y buena luz. En casa
 tengo la compañía de mi pareja y de mis ayudantes de taller peludos y de cuatro patas. No trabajo bien
 rodeada de mucha gente y en mi casa tengo una habitación habilitada como estudio donde paso muchas
 horas. Es mi madriguera creativa, donde se van gestando proyectos e ilustraciones. Me gusta la calma y
 amo la naturaleza y a los animales, soy vegana y mis ilustraciones beben de ese amor por la naturaleza y sus
 habitantes, por esa conexión con la vida y la magia que alberga. La naturaleza es fuente constante de
 inspiración así como la fotografía, a veces me gusta fotografiar luces diferentes, luces especiales que luego
 me gusta plasmar en alguna ilustración. La escritura también es una parte muy importante de mi trabajo, me
 gusta escribir, hay una relación constante entre el hecho de escribir y mis imágenes, se alimentan
 mutuamente. Me chiflan los cuentos y las leyendas, sobretodo los cuentos nórdicos, las hadas, los duendes,
 las brujas, adoro la poesía y tengo debilidad por los artistas rusos, creo que tienen algo muy especial.


Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro


Para mi la ilustración es un camino de descubrimiento y aprendizaje constantes. El aprendizaje es algo que
 no cesa nunca. Hay mucho de mi en todos los trabajos que hago, no es algo buscado, es algo casi inevitable
 y me gusta que así sea, en ese sentido no hay engaños, es un acto de apertura total hacia el mundo pero
 mediatizado por la imagen. Considero que cualquier persona, sea de la disciplina que sea, llega a la gente
 por todo lo que pone de sí mismo en su trabajo, eso siempre se trasmite de un modo u otro.
En éstas profesiones a veces se puede caer en las trampas del ego, nadie está libre de peligro, pero cuando
 alguien crea de manera honesta y entregada, poniendo todo el amor en esa creación, llega un punto en que
 esa imagen empieza a funcionar y a hablar por si misma, como un parto, creas una obra que una vez
 entregada al mundo es algo acabado en sí mismo, algo que ya no forma parte de ti si no que forma parte del
 mundo que lo acoge. Creo que es en ese punto cuando el trabajo conecta con el público, cuando una
imagen transmite algo.


Carolina T. Godina viene de vista, nos muestra sus ilustraciones y su sensibilidad, conoceréis a una verdadera artista llena de futuro


 Es muy bonito cuando alguien te dice que tal o cual imagen o tu trabajo en general le dice cosas, le despierta
 emociones y le conecta con su niño o su niña interior, incluso hay gente que me ha dicho que algunas
 imágenes le han aportado mucha paz, que le transporta a ciertos momentos de su infancia. Es algo mágico y
 eso no hay oro en el mundo que lo pague. Es la alquimia tan especial que se da cuando de ciertos elementos
 surge algo nuevo al entrar en contacto con el mundo. Es en ese momento cuando comprendes que más allá
 de si eres o no profesional, estás haciendo un trabajo que puede aportar algo positivo a otras personas, que
 tiene poder de transformación.
 A día de hoy solo puedo estar agradecida con todo lo vivido, porque sin todo ello mi trabajo no tendría
 sentido.
Y para finalizar os dejo una frase de Goya escrita al pie de un autorretrato de cuando era muy, muy anciano,
 una imagen muy potente y tiernísima donde se lee ‘Aún aprendo’.

Gracias por abrirme las puertas del blog, ha sido un placer poder colaborar con vosotros.

Mil gracias a ti Carolina! Ha sido un gustazo que nos acercaras a tus maravillosos mundos!

Si queréis seguirla aquí os dejo su Instagram!

¿A que son unas ilustraciones de ensueño?

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