La casa de Maria

marzo 05, 2013



 Hoy entraremos en una casa con historia, me
 conmovió cuando María me la narró,
 pero comencemos por el principio...

María se puso en contacto con nosotros para
 comprarnos una pizarra para la entrada de su casa, 
fue una cliente ejemplar ya que la pizarra llegó
 a su casa dañada, nos la mandó y Oscar le hizo
 una nueva, fue una persona muy amable y 
comprensiva con la situación.



  Cuando le llegó la nueva le encantó, y le comenté
si podía hacer algunas fotos de la pizarra y su entorno,
 mi sorpresa fue que nos mandó unas fotos maravillosas,
de una casa llena de historia y encanto, rápidamente
  le comenté si me podía contar la historia de la casa,
 ya que se le notaba algo muy especial, nadie mejor
 que ella os va a contar lo que encierra 
esta preciosa casa asturiana.
 Os dejo con su historia.



Esta casa perteneció a todas las generaciones 
de mujeres de mi familia, desde la trastatarabuela
 de mi madre hasta mi madre, la fueron heredando
 todas y cada una, y sólo mujeres... 
Ahora mismo es de mi abuela, y espero que 
dentro de muuuchos años sea de mi madre,
 pero como las dos viven a pocos kilómetros
 de esta casa y estaba cerrada, pues se decidió
 arreglarla y darle vida, así que Felipe 
(mi marido) y yo vamos todos los fines 
de semana y somos los encargados de la 
decoración y de disfrutarla!


  
 Intentamos mantener todo lo posible los objetos 
originales que había en la casa desde hace 
muchísimos años: el aparador del comedor, 
el arcón, la lámpara de madera... así como
 la cocina de carbón y chimenea con la 
que se calentaba la casa antiguamente.

 La madera también se conserva la original
 (las vigas grandes, la escalera y el corredor)
 y cómo no, el árbol del patio, que tiene unos
 90 años! Incluso en el techo de madera 
mantenemos los clavos hechos a mano por 
mi tatarabuelo donde se colgaban los palos 
cuando se hacía la matanza...



 Desde el principio empezamos la reforma con toda
 la ilusión del mundo. Tanto mi hermano como yo
 pasamos allí muchos veranos de nuestra infancia y
 tenemos unos recuerdos muy felices de aquella 
época en la que íbamos a pasar los veranos con
 nuestros abuelos a Riocaliente, el pueblo 
donde está la casa. Es un pueblo precioso, 
con río y puente de madera, rodeado de
 montañas y con playa a 8 kilómetros, 
qué más se puede pedir!




Todavía nos queda por rescatar alguna joya más
 del desván de la casa, como un banco hecho 
a mano por mi abuelo, pero poco a poco...!



 Cada vez que hacemos un viaje intentamos buscar
 algún objeto que encaje en la casa para así 
darle nuestro toque personal, por ejemplo
 los cojines de la habitación y los de la entrada, 
vinieron de Estambul, algunas de las cosas 
de encima del mueble blanco de la escalera
 vinieron de Lisboa, uno de los portavelas de 
al lado de la chimenea lo trajimos de Japón... 
siempre que encajen con el estilo de la casa 
procuramos poner algo que nos
 recuerde a nuestros viajes!




 El mueble de la escalera blanco era color madera,
 pero para darle algo de luz lo pintamos nosotros así.
La casa no es grande, tiene 3 habitaciones,
 pero para nosotros es como si fuera un palacio,
 es muy acogedora y desde siempre fue un punto
 importante de reunión de vecinos en el pueblo
 para charlar con mi abuela en el patio tarde-noche,
 como se hacía antiguamente.



Muchisimas gracias María por tu 
generosidad y tu amabilidad infinita!!!
Mil gracias también a Felipe, por 
captar el encanto de vuestra casa!!

  • COMPARTIR:

También te puede interesar

21 comentarios